Con una amplia variedad de disciplinas y experiencias, la UNLaM celebró la Semana de la Vinculación Tecnológica

A partir de una iniciativa del Consejo Interuniversitario Nacional, la Universidad Nacional de La Matanza organizó una serie de encuentros para compartir con la comunidad iniciativas de transferencia científico-tecnológica. En esta nota, un resumen de las jornadas.

Agencia CTyS-UNLaM- En el marco de la Semana de la Vinculación Tecnológica, propuesta e impulsada por el Consejo Interuniversitario Nacional (CIN), la Universidad Nacional de La Matanza llevó a cabo una nutrida agenda de actividades. Con la propuesta se buscó visibilizar los procesos de transferencia científico-tecnológica que se desarrollan en esta Casa de Altos Estudios.

La iniciativa, organizada a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología de la UNLaM, incluyó en total cinco charlas. Allí, cada uno de los Departamentos de la universidad compartió proyectos específicos de investigación y vinculación.

En las palabras de apertura e inauguración, el secretario de Ciencia y Tecnología de la UNLaM, licenciado Juan Pablo Piñeiro, remarcó la importancia de estas iniciativas. “Con esta agenda buscamos explicitar y hacer visibles todas las experiencias donde actores sociales como empresas, pymes, ONGs, cooperativas y organismos públicos y privados han sido beneficiarios de productos derivados de la articulación tecnológica con esta universidad”, puntualizó.

Autos a escala, IA y un enorme trabajo en equipo

El lunes 8 fue el turno del Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas, donde se presentó “Lap1”. Se trata de un proyecto de vehículos autónomos a escala que había participado, con excelentes resultados, en la competencia internacional “Bosch Future Mobility Challenge 2026”, que se llevó a cabo con un centro de investigación de Cluj, en Rumania.

El vehículo en el que trabajaron los estudiantes cuenta con modelos de inteligencia artificial capaces de interpretar el entorno, trazar curvas y determinar cómo debe desplazarse. Además, debía enfrentarse a situaciones de niebla, escenarios sin visión, condiciones de control a lazo abierto y muchos otros desafíos. Los resultados fueron óptimos: el equipo de la UNLaM alcanzó el 9° puesto del ranking global, quedando apenas veinte puntos por debajo, por caso, de su par de Grecia, que llevaba más años de trabajo y más personal dedicado al proyecto.

La presentación del trabajo estuvo a cargo del magíster Alejandro Fourcade, del ingeniero Hugo Tantignone —docentes e investigadores del DIIT— y de estudiantes de Ingeniería Electrónica e Ingeniería Informática. “Para nosotros es un orgullo porque nuestros alumnos volvieron a formar parte de esta experiencia internacional, por segundo año consecutivo, y se enfrentaron a más de 160 equipos de todo el mundo”, señaló Tantignone, coordinador de la carrera de Ingeniería en Electrónica, quien también remarcó el carácter “multidisciplinario” del proyecto.

Desde el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas se presentó el proyecto "Lap1", que participó en una competencia internacional.


Tantignone, además, remarcó que el proyecto que presentó la UNLaM “tiene un enorme potencial de transferencia y vinculación tecnológica”. “Desde Bosch se impulsa esta competencia precisamente con ese objetivo. Es algo que resulta fundamental tanto para las universidades como para la ingeniería en general”, aseguró.

Según lo que explicaron los estudiantes —Dylan Quiroga, Cristian Cárdenas y Carolina Núñez—, el vehículo fue dotado de sistemas de visión e inteligencia artificial capaces de interpretar el entorno y tomar decisiones en tiempo real.

A través del procesamiento de imágenes y de un modelo basado en la arquitectura YOLO, el automóvil podía identificar carriles, reconocer señales de tránsito, detectar peatones y otros vehículos, y decidir maniobras de circulación seguras. El desarrollo permitió mejorar sustancialmente el rendimiento obtenido en la edición anterior y consolidó una plataforma tecnológica con potencial de aplicación en distintos ámbitos vinculados con la movilidad autónoma y la industria inteligente.

La IA bajo la óptica de la filosofía y las Ciencias Sociales

El martes tuvo lugar la disertación para el Departamento de Humanidades y Ciencias Sociales. La charla estuvo a cargo de la doctora Karina Pedace, docente e investigadora de este Departamento de la UNLaM y quien, junto al Grupo de Investigación de Inteligencia Artificial, Filosofía y Tecnología (GIFT), indaga desde una perspectiva analítica acerca de los alcances de la IA.

En su disertación, Pedace planteó la posibilidad de pensar a la IA por fuera de una falsa dicotomía entre tecnofilia y tecnofobia, es decir, entre la celebración acrítica y el rechazo irreflexivo.

“También quisiera pensar estas tecnologías sin caer en el determinismo tecnológico. Me refiero a esa concepción según la cual la tecnología sería una fuerza autónoma, externa a la sociedad y capaz de producir transformaciones de manera unilateral —remarcó la investigadora y filósofa—. Por el contrario, parto de la idea de que el mundo tecnológico y el mundo social se encuentran profundamente imbricados. Los sistemas y artefactos tecnológicos incorporan dimensiones culturales, económicas y políticas, al mismo tiempo que las sociedades son moldeadas por ellos”.

La doctora Karina Pedace estuvo a cargo de la charla "La IA entre nosotros: subjetividad, costos ambientales y poder".

Pedace también puso en cuestión la idea de “neutralidad valorativa”. “Con frecuencia escuchamos que la tecnología, y la inteligencia artificial en particular, ‘no es buena ni mala’, y que todo depende del uso que hagamos de ella. Sin embargo, me interesa poner en cuestión esa afirmación. Nos encontramos ante tecnologías de una naturaleza muy particular, capaces de reconfigurar no solamente procesos cognitivos, sino también vínculos sociales y formas de subjetividad”, subrayó.

Además, la experta remarcó que la inteligencia artificial no puede entenderse únicamente como un conjunto de algoritmos matemáticos. También deben ser pensados como sistemas sociotécnicos atravesados por decisiones humanas y valores éticos y políticos. En ese sentido, señaló que la aparente neutralidad de estas tecnologías debe ser puesta en cuestión y que resulta necesario analizar sus implicancias sobre las subjetividades y las relaciones entre desarrollo y dependencia en América Latina.

Puentes entre las PyMES y la universidad para una mejor vinculación tecnológica

El miércoles 10 tomó protagonismo el Departamento de Ciencias Económicas, donde, luego de unas palabras de introducción de la secretaria de investigación del Departamento, Antonella Schifrin, se presentaron tres proyectos bajo el eje “Innovar para transformar: tecnología, gestión y desarrollo en las PYMEs”.

El magíster Elio Chaieb, investigador del Departamento, compartió algunos avances de un proyecto de investigación que lleva adelante y que analiza el impacto de la inteligencia artificial sobre las habilidades de los profesionales de la administración, especialmente en el contexto de las pequeñas y medianas empresas.

“El debate sobre la IA no es únicamente tecnológico; también es profundamente humano, porque nos obliga a preguntarnos hasta qué punto estas herramientas modificarán nuestra vida cotidiana y nuestras formas de trabajo”, planteó Chaieb.

En este sentido, el investigador planteó que la inteligencia artificial permite mejorar la productividad, automatizar tareas rutinarias y aumentar la eficiencia. “Sin embargo, al mismo tiempo surge una preocupación vinculada con la pérdida progresiva de determinadas capacidades críticas. Cuando delegamos sistemáticamente en estas herramientas procesos de análisis, toma de decisiones o resolución de problemas, corremos el riesgo de ir debilitando nuestro juicio profesional y nuestra capacidad de evaluación”, ponderó el magíster.

Desde el Departamento de Ciencias Económicas se presentaron proyectos en torno al eje "Innovar para transformar: tecnología, gestión y desarrollo en las PYMEs”.


Luego tomó la palabra la doctora Silvia Rampello, quien compartió un proyecto en el que trabajan sobre el impacto que tiene la innovación tecnológica en la competitividad y la productividad de las PyMEs.

“Cuando comenzamos este tipo de investigaciones y revisamos los marcos teóricos disponibles, encontramos una gran cantidad de bibliografía internacional centrada en grandes compañías o en pymes de otros países, que muchas veces no reflejan la realidad de las empresas de nuestro entorno”, puntualizó Rampello.

En el proyecto buscaron relevar información directamente de las pymes, principalmente del partido de La Matanza. ¿El objetivo? Medir el impacto de la adopción de nuevas tecnologías y analizar cómo responden las pequeñas y medianas empresas frente a un proceso de transformación tecnológica que avanza de manera acelerada.

“Actualmente el proyecto se encuentra en etapa de desarrollo. La investigación comenzó a principios de año y ya contamos con resultados preliminares obtenidos a partir de una encuesta realizada a una muestra integrada, en un 90 por ciento, por empresas con menos de 49 empleados”, compartió la doctora e investigadora.

Por último, la magíster Norma Pérez Camino, junto con su equipo, compartió avances de un proyecto en el que se busca desarrollar una herramienta que pueda transformarse en un insumo de transferencia tecnológica desde la universidad hacia el territorio. “La idea es poner a disposición de las pequeñas y medianas empresas una solución accesible que les permita realizar diagnósticos y orientar procesos de mejora a partir de información económica, financiera, socioambiental, vinculada con el talento humano y con la incorporación de tecnologías de inteligencia artificial”, remarcó la investigadora.

La investigación fue concebida con un enfoque exploratorio, aplicado y colaborativo, estructurado en cinco etapas. La primera consistió en una revisión teórica y bibliográfica sobre la inteligencia artificial aplicada a las pymes. Posteriormente se realizaron encuestas exploratorias, principalmente a empresas de La Matanza, que en 2024 estuvieron orientadas a cuestiones de sostenibilidad y, en 2025, a la incorporación y utilización de herramientas de inteligencia artificial.

Un atlas fotográfico de alimentos

El jueves 11, durante la presentación del Departamento de Ciencias de la Salud, la investigadora y doctora Guadalupe Mangialavori expuso sobre el proyecto del Atlas Fotográfico Digital de Alimentos Argentinos para la estimación de la ingesta alimentaria.

“La construcción de herramientas de este tipo requiere tiempo, recursos humanos, financiamiento y, sobre todo, continuidad. Si los proyectos no se sostienen institucionalmente, difícilmente puedan alcanzar el impacto que merecen. Detrás de esta iniciativa existe un equipo muy grande que trabajó durante años para que hoy podamos presentar y difundir esta herramienta desde la universidad”, subrayó Mangialavori, luego de las palabras de introducción de la secretaria de investigación del Departamento, magíster Mariela Ferrari.

La necesidad de desarrollar un atlas fotográfico, explicó la investigadora, surgió de la dificultad que tienen las personas para describir con precisión las cantidades de alimentos consumidos. “Existe una brecha entre la ingesta real y la información que finalmente se logra recolectar. Por eso, contar con herramientas que permitan mejorar la precisión de esos registros resulta fundamental”, adujo la experta.


Como los atlas fotográficos han demostrado tener una gran aceptación y una elevada utilidad en estudios de consumo alimentario, desde el equipo se propusieron desarrollar una herramienta visual compuesta por fotografías de alimentos habitualmente consumidos en Argentina. “Cada imagen se encuentra asociada a un gramaje específico, de manera que permita identificar y cuantificar las cantidades efectivamente ingeridas”, agregó la investigadora.

“Hoy cualquier persona interesada en la evaluación del consumo alimentario puede acceder gratuitamente a una herramienta validada científicamente y desarrollada por la Universidad Nacional de La Matanza. Se trata de un proyecto de largo recorrido que aún no consideramos concluido”.

La problemática del agua como eje de discusión y vinculación

El cierre de la Semana de la Vinculación Tecnológica estuvo a cargo del Departamento de Derecho y Ciencia Política, con el proyecto “Derecho al agua: Conflictos y Judicialización en la Provincia de Buenos Aires”. Quien abrió el evento fue el secretario de investigación de este Departamento, magíster Aníbal Corrado, quien compartió detalles y objetivos del convenio entre la UNLaM y la Fundación Aguas.

Por su parte, Joaquín Altgelt, director ejecutivo de dicha organización, explicó que Fundación Aguas nació hace una década a partir de la experiencia de Fundación Huerta Niño, cuando sus impulsores advirtieron que muchas escuelas rurales carecían de acceso al agua, un recurso indispensable incluso para sostener las huertas comunitarias. Desde entonces, la organización trabaja principalmente en el norte argentino —aunque también desarrolla proyectos en otras provincias— a través de cuatro ejes: infraestructura, educación, calidad del agua y desarrollo comunitario. En alianza con UNICEF, la fundación llegó a 400 escuelas de Chaco y Salta, consolidando una red de instituciones con las que continúa trabajando.

Para el cierre de la Semana de Vinculación Tecnológica, El Departamento de Derecho y Ciencia Política presentó el proyecto “Derecho al agua: Conflictos y Judicialización en la Provincia de Buenos Aires”.

“Para nosotros es fundamental que cada intervención tenga un fuerte componente participativo. No creemos en la lógica de llegar, entregar una solución y retirarnos. Por el contrario, buscamos que las comunidades se involucren y se apropien de cada proyecto —apuntó el director ejecutivo—. En todas las acciones que realizamos, ya sean educativas o de infraestructura, promovemos la participación de las familias, de los estudiantes y de toda la comunidad”.

Por su parte, la doctora e investigadora del Departamento de Derecho y Ciencia Política, Gisele Bilañski, explicó que, a la hora de trabajar junto a la Fundación Aguas, uno de los desafíos consistió en pensar una propuesta que no fuera estrictamente académica, “sino orientada a comprender qué podíamos aportar y qué conocimiento podíamos producir que resultara útil para las múltiples dimensiones de intervención cotidiana que desarrolla la Fundación”.

Al realizar un relevamiento para conocer el estado inicial de la cuestión, el grupo de trabajo identificó que, aunque existen normas vinculadas al acceso al agua y al ambiente sano, no hay un reconocimiento explícito de este derecho en la legislación nacional. Además, detectaron una fuerte fragmentación institucional y una superposición de competencias que dificultan la gestión del recurso y favorecen la aparición de conflictos.

Con el objetivo de conocer qué herramientas y conocimientos poseen los jueces para intervenir en conflictos vinculados con el derecho al agua, y evaluar sus necesidades de capacitación, los investigadores desarrollaron una estrategia mixta.

El trabajo incluyó un análisis cuantitativo de fallos judiciales de la provincia de Buenos Aires, que permitió identificar quiénes impulsaban las demandas, cuáles eran los principales reclamos y qué fundamentos jurídicos utilizaban los tribunales para resolverlos. También diseñaron una encuesta dirigida a funcionarios del Poder Judicial de la provincia de Buenos Aires, obteniendo un total de 152 respuestas.

“Uno de los primeros resultados que nos llamó la atención fue la gran concentración de las causas. El 88 por ciento de los encuestados afirmó no haber tenido nunca una causa vinculada al agua. Un porcentaje reducido había intervenido en una sola causa y apenas un grupo muy pequeño había tenido cuatro, cinco o siete expedientes. Es decir, las decisiones en esta materia se encuentran fuertemente concentradas en un número reducido de personas”, especificó Bilañski.

También pudieron identificar a los principales actores involucrados. La mayoría de las causas eran iniciadas por particulares, un dato relevante para la Fundación en función de su interés por los derechos colectivos y el papel que pueden desempeñar las organizaciones sociales. En aproximadamente la mitad de los casos, el demandado era el sector público, especialmente los municipios.