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"Todos tenemos la capacidad y el potencial de ser creativos"

Hernán Mavrommatis, ingeniero en Electrónica y docente de la UNLaM, brinda una materia donde se explota y se estimula el pensamiento creativo en los estudiantes. Resalta la importancia de que los docentes sumen nuevas herramientas y destaca el rol de los ingenieros en el mercado del siglo XXI.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Hay historias y caminos que guardan, cuando menos se lo espera, un punto de inflexión que cambia para siempre el recorrido. En el caso de Hernán Mavrommatis, ingeniero en Electrónica formado en la Universidad Nacional de La Matanza, el antes y el después llegó con un posgrado en gestión de Servicios Tecnológicos y Telecomunicaciones. Allí, se le abrieron las puertas del mundo de la creatividad.

“Yo estoy en la UNLaM desde 1993, cuando llegué como estudiante. A partir de tercer año, comencé a trabajar en la universidad y pasé por todos los puestos, desde trabajar como soporte técnico hasta ser ayudante” relata Mavrommatis, quien actualmente es profesor adjunto del Departamento de Ingeniería. “Pero luego de ese posgrado, y de dar durante muchos años materias muy duras, empecé a disfrutar el dar contenidos tal vez más ‘blandos’, donde no hay axiomas tan rígidos y cobran fuerza las subjetividades, que hace que sea más rico el aprendizaje o el desarrollo de pensamiento reflexivo”.

Una de las asignaturas que brinda Mavrommatis actualmente, y que se encarga de explotar estas cuestiones de la creatividad, se llama Innovación y Desarrollo de Emprendedores. “Esta materia-explica el docente- busca desarrollar el pensamiento creativo, que favorece a la innovación y estimular el espíritu emprendedor en los estudiantes. Entendiendo como emprendedor a cualquier persona que dedica su tiempo y energía en llevar a cabo una idea en base a una oportunidad para generar una transformación, este espacio les muestra a los estudiantes que existe una alternativa a la de ser empleado de una PyME o de una Multinacional”.

No es el único espacio que apuesta a la innovación. Mavrommatis y otros profesores egresados de la UNLaM implementaron una prueba prueba piloto de un Taller de Resolución Creativa de Problemas para todas las carreras de ingeniería.

“Esta experiencia arrojó muy buena respuesta de los estudiantes que participaron, y esperamos que para el 2019 se formalice- resalta Mavrommatis-. Este Taller cuatrimestral permite que los estudiantes de los primeros años piensen como ingenieros desde el inicio de la carrera, desarrollando el pensamiento creativo a través de resolver problemas contextualizados y abiertos, conceptualmente similares a los que resolvemos los profesionales de la ingeniería. Esperamos, además, que el Taller los motive para seguir con la carrea y así bajar los índices de deserción”, resalta.

¿Se parte de la idea de que todos tenemos creatividad y que, en todo caso, hay que buscar cómo desarrollarla?

Exactamente. Todos tenemos la capacidad y el potencial de ser creativos. Todos somos creativos en algún área o disciplina específica. Si bien hay cierto aspecto innato, no quiere decir que después no se pueda desarrollar. Cuando di por primera vez esta materia, el desafío era presentar contenidos subjetivos a alguien que estaba totalmente acostumbrado a un pensamiento rígido. Y la meta, entonces, fue lograr que los estudiantes se apropien de las herramientas que les estábamos brindando. Si uno cuenta una metodología o una forma de pensar, el estudiante la puede entender y anotarla en su carpeta, pero queda ahí. Y así no sirve. Entonces el enfoque es preguntarles a los estudiantes qué tiene que ver la materia con su vida, cómo los cambia en su vida profesional y también en su vida personal. De alguna forma, es preguntarles “qué te gusta hacer a vos, cuáles son las cosas que te apasionan y que te pones hacer sin que nadie te lo diga o te obligue”. Y esta motivación interna es una fuente riquísima para captar la atención de los estudiantes, porque hoy el profesor compite con fuentes de distracción. Como, por ejemplo el celular, sin ir más lejos.

¿Y cómo influye o ayuda este enfoque en el proceso?

Hay una teoría que dice que, cuando uno quiere desarrollar el pensamiento creativo, se debe tener conciencia de las cosas que te gustan, que te motivan, porque en ese campo vas a tener muchas más posibilidades. La creatividad no sirve únicamente para generar soluciones, o productos y servicios nuevos y valiosos, sino también diferenciarse como profesionales. El hecho de poder analizar o definir los problemas y captar muchas más alternativas, dedicándole mucho más tiempo que el promedio, es lo que te diferencia como profesional. La creatividad profesional incluye una mirada más sistémica, más holística, donde se pueden incluir metodologías y técnicas específicas para buscar la novedad y también el valor. Lo importante, en realidad, es subrayar que el factor creativo lo tenemos todos, no depende de un coeficiente intelectual, que sólo mide ciertos aspectos o criterios. De hecho, se ha estudiado que muchas personas que tal vez no tenían un coeficiente intelectual muy alto, ofrecían ante los problemas, respuestas muy elegantes o interesantes que nadie había propuesto.

Más allá de los estudiantes, ¿cuán importante es que los docentes incorporen estas herramientas como formadores?


Para la docencia, el tema de creatividad es muy importante porque te ayuda a llegar de maneras distintas a los estudiantes y también te ayuda para hacerlos pensar. Hay cierta tendencia de los estudiantes a pensar que “la materia es el profesor”: si te toca un docente o una docente que hace lo justo y necesario –sin pasión, digamos–, te cambia la perspectiva y el interés por la materia. La experiencia parece mostrar que la manera más genuina de motivar es que aquello que enseñas te motive a vos. En mi caso, me encanta dar clases de creatividad, provocar, tirar ideas o contestar con preguntas provocativas. Y eso es real, soy yo mismo, no es forzado, porque cuando es así, se nota. De alguna manera, se contagia y despierta interés, es una gran técnica para comunicar eficazmente.

¿Cuál consideras que es el valor agregado del egresado de la UNLaM?


El Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas tiene definido un perfil integral. No generamos profesionales que trabajen en un tercer subsuelo y se relacionan solamente con máquinas, al estilo “científico loco”. Ese es un estereotipo que debemos derribar. El ingeniero del siglo XXI trabaja en organizaciones como PYMES o empresas, o también se convierte en emprendedor, con su propio negocio. Tener un emprendimiento propio requiere complementos y herramientas que van más allá de los contenidos puros de las ingenierías. Hay que saber cómo vender la idea, cómo potenciarla a nivel de negocios, cómo trabajar el aspecto comunicacional, etcétera. Teniendo en cuenta todo este escenario, los ingenieros e ingenieras, hoy en día, son socios tecnológicos estratégicos. Por ejemplo, los ingenieros informáticos y los industriales, tienen un rol muy importante en la tecno-estructura de las organizaciones porque dialogan y se vinculan con distintas áreas de contaduría, finanzas, marketing, compras, etcétera. Y así como la imagen del ingeniero o ingeniera se va resignificando, también los mismos docentes nos vamos reconfigurando. Ya no se trata de “volcar con una jarra” el conocimiento en cada estudiante, como se consideraba antes. Lo que hacemos hoy son básicamente tres cosas. La primera es “curar” el contenido. Si bien hay millones de conocimientos en el mundo, no es lo mismo cuando un profesor o profesora te selecciona los autores confiables y verificados por la comunidad de práctica o académica de la disciplina a la que se dedican. La segunda es poner la vara más alta, el docente es el que “provoca” y desafía al estudiante para que le resulte más interesante la materia. La tercera es “facilitar”, dado que brinda y transmite una variedad de herramientas para que cuando los estudiantes egresen, puedan salir a la calle a defender todo el conocimiento ingenieril de una manera distinta.

La creatividad, al escenario: experiencias de una charla TEDx


“Claramente, fui el primero de los primeros: el primer orador de la primera charla TEDx (Tecnología, Entretenimiento y Diseño) que se dio en la zona oeste” se jacta Mavrommatis, en tono de broma. Las charlas TED, que se dedican a las “Ideas dignas de difundir” y convoca a personalidades destacadas de las ciencias, el arte y la educación, entre otros tópicos, desembarcó en la UNLaM en 2017. Y allí estuvo el docente de Ingeniería, abriendo el juego.

“Había ido a varias charlas TEDx organizadas en el Río de la Plata, y siempre pensaba que debía organizarse algo así en la UNLaM. De hecho, tuve varios intentos que finalmente no prosperaron- recuerda Mavrommatis-. Así que cuando me convocaron para esta edición, dije que sí, sin pensarlo”.

En su charla, el ingeniero retomó los conceptos de creatividad y las estrategias que utiliza con sus estudiantes para interpelarlos y generar nuevos campos de ideas e innovación. “Todo el equipo que estuvo atrás de la organización de esa charla TEDx es gente muy motivada, que está convencida de los efectos positivos. Y si bien fue un enorme desafío, por tratarse de la primera vez, la experiencia fue muy buena, sin dudas”, resalta.

Hernán Mavrommatis es Ingeniero en Electrónica formado en la Universidad Nacional de La Matanza, donde es docente desde el 2000, en el Departamento de Ingeniería e Investigaciones Tecnológicas. Tiene un posgrado en Gestión de Servicios Tecnológicos y Telecomunicaciones, en la Universidad de San Andrés. Además de la docencia, realiza investigación en los campos de educación y creatividad organizacional contando hasta la fecha con la publicación de más de una decena de artículos en congresos, libros y revistas.

Fecha de Publicación: 2019-08-06
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM