Leyes y cerebro: un encuentro para pensar al Derecho desde la perspectiva de las neurociencias

El Aula Magna de la UNLaM fue sede de la Jornada Internacional de Neurociencias y Neurotecnología. Con la disertación de expositores nacionales e internacionales, el evento significó un espacio para debatir sobre la necesidad de repensar y discutir las legislaciones actuales para proteger a ciudadanos de potenciales amenazas.

Agencia CTyS-UNLaM- Con la presencia de investigadores, autoridades, estudiantes e integrantes de la comunidad matancera, el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Matanza (UNLaM) fue sede de la Jornada Internacional de Neurociencias y Neurotecnologías, con ponencias de destacados oradores del ámbito científico, académico y también político.

Las disertaciones del evento hicieron hincapié, entre otros grandes ejes, en los impactos de estas disciplinas en las áreas jurídicas nacionales e internacionales. Además, el encuentro se llevó a cabo en formato híbrido, ya que algunas de las expositoras compartieron sus ponencias en formato virtual.

Quien abrió la Jornada fue el diputado nacional por el espacio del Frente Renovador, Ramiro Gutiérrez. Abogado por la Universidad de Buenos Aires, magíster en Ciencias Penales por la Universidad Católica Argentina y actual integrante del Parlamento Latinoamericano y Caribeño (PARLATINO), Gutiérrez advirtió sobre el hecho de que “vivimos en tiempos de híper velocidad con los enormes avances de la Inteligencia Artificial”. “La IA está en un gran proceso de masificación global, que, además, suma cada vez más funciones”, especificó el miembro de la Cámara de Diputados.

Durante su ponencia, Gutiérrez mencionó el hecho de que el ser humano cuenta con tres cerebros, incluyendo el órgano en sí, tal como lo conocemos y que nos permite razonar y llevar a cabo todo tipo de tareas, y la microbiota, conjunto de microorganismos, como bacterias, hongos, virus y otros, que viven en el cuerpo. Sobre esta, explicó Gutiérrez, “en el último lustro la comunidad científica llegó al acuerdo de que está enormemente conectado con el cerebro, ya que en ambos hay neuronas y actividad eléctrica. Ambas son esenciales para el ser humano”.

El tercer “cerebro” al que hizo referencia el legislador fue el teléfono celular, del que alertó que “implica una actividad antropofágica, porque elimina tecnologías o hasta actividades que tal vez no tienen el mismo contenido o velocidad. El problema es que, así, el celular ingresa en el plano psicológico y emocional de las personas, que lo consultan y apelan a él para llenar vacíos, miedos y soledades”.

De izquierda a derecha: el diputado Ramiro Gutiérrez, el doctor Juan Ángel Marinaro y el doctor Guillermo Scaglione. Crédito: Prensa UNLaM.


Gutiérrez hizo también mención de las llamadas “IA strong”, más fuertes, capaces de aprender, de autocorregirse, de resolver problemáticas complejas. Respecto a esto, el diputado hizo referencia al hecho de que muchas de las invenciones tecnológicas que se utilizan hoy en día encontraron su punto de origen en el universo militar. “Hay que tener en cuenta ese aspecto para señalar dos extremos: la despersonalización del soldado, como un insumo del instrumento militar y, por otra parte, una tecnología que decide por el soldado, la llamada ‘guerra basada en redes’, donde cada artefacto tecnológico en el campo de batalla es un decisor y un sensor, que toma decisiones en tiempo real”, subrayó.

Algunos aspectos neurobiológicos de los neuroderechos

El siguiente orador de la charla fue Guillermo Scaglione, doctor por la UBA y docente e investigador de la UNLaM en el Departamento de Ciencias de la Salud, quien advirtió que, para lograr una justicia equitativa y lograr que efectivamente los impactos del neuroderecho en el ámbito legal sean positivos, “es clave manejar la información con cuidado, contar con los saberes como herramientas, pero sin caer en ningún tipo de reduccionismo biológico”.

A lo largo de su disertación, el doctor Scaglione repasó varios conceptos y referencias del ámbito académico y científico, que incluyeron, por ejemplo, a la epigenética, que implica entender cómo y cuándo se expresan los genes que lleva cada organismo. “La lectura de nuestros genes depende de una enzima en particular que va leyendo una de las cadenas del ADN. El que influye para que los genes se expresen o no es el entorno, que tiene también su injerencia y su peso”, remarcó el especialista, al tiempo que agregó que, en ese sentido, un período clave de la vida es cómo se consolidan las redes neuronales hasta los 7 u 8 años. “No es que ese aspecto no se pueda reprogramar, pero es muy condicionante lo que pasa en esa etapa”, advirtió.

Scaglione también se refirió a la cuestión de que los jueces tengan asesores y especialistas que colaboren para poder entender todo lo referente a las neuroimágenes, para poder decidir un veredicto. “El debate actual, de todas formas, también está en torno a si se pueden confiar en las pruebas, no es igual el organismo de una persona, incluyendo su actividad cerebral, al momento de cometer un ilícito, que antes o después de ese momento”, precisó.

La jornada se llevó a cabo en el Aula Magna de la Universidad Nacional de La Matanza. Créditos: Prensa UNLaM.


“No olvidemos que tenemos el mismo sistema nervioso, como especie, desde hace miles de años, por lo que no estamos preparados para el estrés durante largos períodos de tiempo -comentó el investigador- Uno de los fenómenos que es muy interesante estudiar y entender, respecto a las reacciones del cerebro en momentos de estrés, el rapto de la amígdala, cuando una emoción intensa toma el control de la reacción antes de que la parte racional del cerebro pueda intervenir”.

En el cierre de su disertación, Scaglione también hizo referencia a la posibilidad de insertar falsos recuerdos, a ciertas drogas que se desarrollan con el fin de borrar o bloquear recuerdos específicos y repasó algunos casos emblemáticos de las neurociencias y el derecho, como el del intento de asesinato del por ese entonces presidente de Estados Unidos, Ronald Reagan, en 1981. En aquella oportunidad, la defensa del acusado alegó insanidad mental: se argumentó que no podía comprender la ilicitud de su acto ni controlar su conducta.

Desafíos, alcances y obstáculos del neuroderecho

Quien cerró las exposiciones presenciales fue el doctor José Ángel Marinaro, quien disertó sobre los desafíos lingüísticos de la neuro-dogmática penal y los nuevos bienes jurídicos. “Venimos discutiendo hace largo rato con colegas de todo el mundo, con jueces y también con expertos de distintas áreas y políticos, como integrantes de la Cámara de Diputados, los malos usos y los problemas en torno a estas herramientas. Es clave también sumar a la neuro ética”, alertó Marinaro.

En ese sentido, el doctor en Derecho y Ciencias Sociales y docente e investigador de la UNLaM en el Departamento de Derecho y Ciencia Política mencionó algunos posibles futuros delitos, como “los sondeos o hackeos cerebrales, las manipulaciones mentales y el neurohacking”. “El problema es que puede provocar desajustes en la personalidad de algún sujeto, e incluso problemas de tipo físico si se vulnera el tejido cerebral”, amplió el docente, quien también es consultor de la UNESCO para las recomendaciones sobre Ética de las Neurotecnologia.

Marinaro mencionó además que todo este panorama “empieza a ser motivo de preocupación de organismos internacionales, tal como pasa, por ejemplo, con la manipulación de la memoria, que es factible de ser trastocada, alterada o implantada. Es parte de los delitos que discutiremos en el futuro”.

En esa línea, el investigador y docente recordó que, en la Declaración de Derechos Humanos de 1948, “no era factible pensar meterse en el cerebro de persona para alterar los pensamientos. Ahora es un riesgo real que se corre”.

“Los organismos internacionales empiezan a tomar nota de conceptos y taxonomías, o categorías jurídicas, con las cuales se busca proteger a los ciudadanos. El objetivo también es ver si los textos de las constituciones y las declaraciones internacionales contemplan la posibilidad de tener resguardo con este nuevo escenario”, resaltó.

En otro de los pasajes de su disertación, Marinaro se refirió al PARLATINO -al que pertenece el diputado Gutiérrez- respecto a la importancia de ir hacia una legislación común en la región, sobre esta temática. “Recordemos que los gigantes corporativos no quieren ser regulados, quieren seguir lucrando. Por eso la importancia de una legislación que establezca que el lugar de jurisdicción es el del sujeto damnificado”, mencionó.

Volviendo al aspecto de las legislaciones, el doctor en Derecho mencionó el caso de Chile como modelo legislativo, quien, en el último cambio de su Constitución, incluyó los neuroderechos. La iniciativa busca proteger la integridad y la indemnidad mental con relación al avance de la inteligencia artificial. “Hay que tener cuidado con las nuevas formas de control, si no trabajamos de forma mancomunada, a nivel regional, estaremos expuestos a una serie de peligros tremendos”, alertó.

Marinaro también destacó el hecho de “abrir las puertas de las universidades públicas, gratuitas y de calidad” para el debate de estas temáticas. “No se puede correr el riesgo de legislar de espaldas a la sociedad.  Hay que ponerse de acuerdo en qué significan las palabras, cuando hablamos del contenido de cada una de las leyes, y a los jueces hay que darles herramientas e instrumentos legales que no generen dificultades interpretativas, si hablamos de las neurociencias y el derecho”.

Además, el especialista llamó a tener cuidado con la delegación de las facultades y funciones cognitivas. “Hablamos de una degradación de las capacidades cognitivas propias del ser humano. Muchas de las taxonomías actuales no cubren las necesidades de los países periféricos -planteó el investigador, en su cierre de ponencia- Hay que insistir y hacer tomar conciencia sobre la importancia del derecho a un sano neurodesarrollo de niños y adolescentes. Hay que hacer capacitaciones y trabajar en legislaciones que protejan estos derechos”.

El cierre del evento contó con las participaciones virtuales de la profesora mexicana Anahiby Becerril, que habló sobre ciberdelitos, y la ex-Senadora Alejandra Lagunes Soto, quien lideró el grupo de asesores que colaboraron para la fundamentación del proyecto de Ley General de Neuroderechos y Neurotecnologías presentado ante el Senado de los Estados Unidos Mexicanos en julio de 2024.