Smart Valve: un material que piensa en el entorno

Investigadores de la Universidad Nacional de Córdoba desarrollaron un sistema valvular inteligente que regula el paso del agua dependiendo la humedad del suelo. El objetivo principal fue encontrar una alternativa para no desperdiciar el recurso y, en un futuro, poder actualizar los sistemas de riego en el campo.

Agustina Fuertes (Agencia CTyS) –  La utilización indiscriminada para riego en el agro es una de las cuestiones más preocupantes en nuestro país. Los sistemas que se utilizan actualmente son controlados por una computadora que envía agua a los sectores que más necesitan, pero no tiene en cuenta las condiciones del entorno como lluvia, viento o si hay una planta cerca que absorbe más agua, por lo tanto el recurso termina por desperdiciarse.
 
Como solución a esta problemática, un grupo de científicos del departamento de Química Orgánica de la Universidad Nacional de Córdoba pensaron en optimizar el sistema a través de la automatización del proceso. Así surgió “Smart Valve”, un sistema innovador que libera agua sólo cuando el suelo lo pide.

“Se trata de una válvula que en su interior posee algo similar a un gel que reacciona ante el estímulo de la presencia o ausencia del agua”, explica Marcelo Romero, que es doctor en Ciencias Químicas, investigador de CONICET y parte del proyecto.

El material, que fue probado durante cinco meses en una planta, arrojó resultados inéditos: en ese período de tiempo utilizaron sólo tres litros de agua para riego, cuando en condiciones normales se usa medio litro por día. El investigador reconoce que si bien el modelo funciona, está en sus planes seguir diseñando para probar el sistema en lugares más amplios.

Tecnología para economizar

El ahorro de agua es posible porque dentro de la válvula se encuentra una pequeña bolita de 50 miligramos de hidrogel. No se trata de un material común y corriente: esta red tridimensional de cadenas flexibles tiene la particularidad de ejercer una fuerza superior al expandirse, lo que permite que la válvula se cierre regulando el paso de agua.

“En contacto con el suelo, el material se hincha y se deshincha sin romperse. Si el suelo está seco, el gel se va a contraer, va a retroceder un émbolo y va a dejar salir el agua. Sin embargo, cuando el suelo se moje, el gel tomará una pequeña porción de esa agua para expandirse, empujar el émbolo y cerrar el paso”, explica el investigador a la Agencia CTyS.

Si llueve, por ejemplo, la válvula registra la humedad y puede cerrar de forma parcial o total el paso de agua. “Para lograr eso estuvimos trabajando con distintos materiales. Algunos duraban más o menos, pero siempre se puede mejorar”, revela Romero.

El investigador, que apuesta por generar ciencia en Argentina, afirma que la clave está “encontrar soluciones locales para problemas que ocurren en Argentina y, en este caso en particular, poder ahorrar agua en lugares donde el recurso está carente”, concluye.