Logran optimizar una terapia disponible para tratar la atrofia muscular espinal

Se trata de una enfermedad neurodegenerativa que afecta a las neuronas motoras. Investigadores del CONICET describieron, a partir de ensayos in vitro e in vivo, que los resultados del tratamiento actual podrían optimizarse si se combinan con otro fármaco que, actualmente, se utiliza para tratar casos de epilepsia. Aun restan ensayos clínicos para comprobar su eficacia y seguridad.

Agencia CTyS-UNLaM/CONICET- Un grupo de investigación del Instituto de Fisiología, Biología Molecular y Neurociencias (IFIBYNE, CONICET-UBA), liderado por el científico Alberto Kornblihtt, dio a conocer un trabajo en el que lograron optimizar, en ensayos in vitro e in vivo, una terapia disponible para tratar la atrofia muscular espinal (AME), una enfermedad neurodegenerativa infrecuente que afecta a las neuronas motoras. El estudio fue tapa de la prestigiosa revista científica Cell.

El anuncio, realizado en el Pabellón IFIBYNE de Ciudad Universitaria, contó con la presencia de Kornblihtt, director del proyecto; Daniel Filmus, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación (MINCyT), Vanina Sánchez, presidente de FAME Argentina (Asociación sin fines de lucro dedicada a la Atrofia Muscular Espinal) y Ana Franchi, presidenta del CONICET, quien se sumó al evento a través de una videoconferencia.

“Quiero agradecer a los familiares de FAME, porque nos cambiaron la vida y nos hicieron conocer cosas que no conocíamos. Fue su insistencia, su demanda y su sabiduría lo que nos permitió estar hoy acá”, resaltó durante la presentación Kornblihtt, investigador superior del CONICET.

“Todavía falta para que este avance sea comprobado a nivel clínico, con los controles adecuados- alertó el científico-, pero nos pone a la Argentina en un lugar muy particular, porque demuestra la capacidad de generar conocimiento novedoso a partir de conocimientos básicos que puedan tener eventuales aplicaciones”.

Alberto Kornblihtt, líder del equipo; Daniel Filmus, ministro de Ciencia, Tecnología e Innovación de la Nación; y Vanina Sánchez, presidente de FAME Argentina. Fuente imagen: Prensa CONICET.


“No hay muchos casos donde la ciencia básica y los pacientes de una enfermedad se unan. Formamos realmente un equipo a lo largo de estos últimos años porque, en cada etapa y parte del proyecto, Alberto Kornblihtt nos fue contando de la forma más clara posible qué era lo que se esperaba de cada paso y qué se iba logrando. Nos abrió muchísimas puertas tanto acá como en otros países”, aseguró, por su parte, Vanina Sánchez.

La presidenta de FAME Argentina también aseguró que las familias que integran esta asociación “tenemos la expectativa muy grande de que haya más investigadores, desde el campo de la clínica, que puedan comprobar si este estudio es una mejora en el tratamiento disponible actual”.

“En nuestro país, hay 5880 enfermedades poco frecuentes y cada una de ellas necesita investigación. Solamente el cinco por ciento de las enfermedades poco frecuentes tiene hoy un tratamiento disponible y eso es muchísima gente que sufre mucho. Necesitamos de la ciencia argentina para tener mejores tratamientos y, por lo tanto, mejor calidad de vida para esos pacientes”, subrayó Sánchez.

Los antecedentes y las claves del trabajo

De acuerdo a la información brindada durante el evento, si bien hay diferentes tipos de AME, determinados por la gravedad de la patología y el momento de aparición de los síntomas, esta enfermedad se caracteriza por una progresiva pérdida de la fuerza muscular y puede afectar la posibilidad de hablar, caminar, tragar y hasta de respirar.

Hasta fines de 2016, los tratamientos disponibles para AME eran únicamente de sostén, y no había ninguna terapia farmacológica que permitiera frenar o enlentecer el avance de la enfermedad. En diciembre de aquel año, la Administración de Alimentos y Medicamentos de los Estados Unidos (FDA, por sus siglas en inglés) autorizó el uso del medicamento “nusinersen”, que luego también fue aprobado en la Argentina, indicó en su gacetilla el área de Prensa de CONICET.


Como la enfermedad es causada por mutaciones en las dos copias del gen SMN, el fármaco tiene como blanco al gen SMN2 –muy similar al SMN1- y fue desarrollado por el científico uruguayo Adrián Krainer. La administración de nusinersen a los pacientes con AME permite aumentar la producción de la proteína SMN y, así, detener o enlentecer la muerte progresiva de las neuronas motoras.

La reciente investigación, encabezada por el equipo de Kornblihtt, sugiere, a partir de ensayos in vitro e in vivo, que los resultados del tratamiento con nusinersen podrían optimizarse si se combinan con la administración de ácido valproico, un fármaco que, actualmente, se utiliza para tratar casos de epilepsia.

El tratamiento existente, desarrollado por Krainer, usa lo que se llama un oligonucleótido antisentido (ASO), que es un trocito de ácido nucleico que se inyecta por punción lumbar en el líquido cefalorraquídeo”, describió durante la presentación el investigador. Esta técnica, agregó Kornblihtt, corrige un gen, pero no el que está mutado, sino uno muy parecido que se llama de respaldo o de back up.

"Todavía falta para que este avance sea comprobado a nivel clínico, con los controles adecuados- alertó Kornblihtt-, pero nos pone a la Argentina en un lugar muy particular". Fuente imagen: Prensa CONICET.


“A partir de este tratamiento, se produce la proteína correcta, fundamentalmente para el sistema nervioso central. Ahora, si además de eso, usamos una droga como el ácido valproico, la corrección del gen es más eficiente –detalló el director del proyecto-. La razón de hacer un tratamiento combinado radica en muchos motivos. Uno de ellos es que la falta de esta proteína no solo afecta a las neuronas, en el sistema nervioso, sino que también se encuentra deficiente en el resto de órganos, como hígado, riñón o páncreas”.

El investigador del CONICET explicó que, como existe la posibilidad de que la cantidad de medicamento desarrollado por Krainer no llegue en mucha cantidad a órganos periféricos, “un tratamiento combinado con valproico podría mejorar la producción de proteína en órganos periféricos. Lo probamos en ratones y efectivamente funcionó”.

Sobre el cierre de la presentación, Kornblihtt volvió a destacar que todas las fases de este proyecto se hicieron con una infinidad de experimentos control y que aun faltan ensayos clínicos bien controlados. “Porque lo que funciona en ratones puede que, a veces, no funcione en seres humanos. Queda un largo camino por delante”, aseguró.