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OPINIÓN

Coronavirus y saberes que importan

El Grupo de Filosofía de la Biología de la UBA analiza qué rol tiene la figura del experto y de la ciencia en un contexto de crisis, y cómo estos discursos se ponen en relación con las inquietudes, demandas y necesidades de las comunidades.

(Agencia CTyS-UNLaM) – En su ensayo Seis preguntas a propósito del COVID-19, el Grupo de Filosofía de la Biología (FCEN/FFyL-UBA-CONICET)* repasa distintos puntos clave para pensar el escenario económico, social y medioambiental que se impone con la pandemia, desde una perspectiva que escapa al reduccionismo y propone, en cambio, la diversidad de miradas y la complejidad.

En esta cuarta entrega, el colectivo reflexiona sobre la figura del experto en este contexto, los imaginarios de la ciencia que este modelo encarna y los saberes que, por su sola presencia, quedan deslegitimados.

¿Qué rol tienen los expertos y la comunidad científica?
Nos interesa también problematizar quiénes son aquellos que se encuentran socialmente habilitados para hablar sobre la problemática de la pandemia de COVID-19. De manera esquemática, aparece en el escenario un grupo “que sabe”, con capacidad de asesorar la toma decisiones que afectan a la mayoría de la población, y una mayoría (o varias) que, por mera oposición, “no sabe” y, por tanto, debería obedecer los dictados de los grupos que detentan el saber. Esto pone de relieve las asimetrías que subyacen a esa distribución de roles. Por ejemplo, en una situación como la que atravesamos, ¿qué sucede cuando los expertos proponen medidas contrarias al interés popular? ¿Su voz es más valiosa por el hecho de ser “expertos”? ¿Por qué los medios masivos de comunicación dan voz a unos y no a otros? Casos emblemáticos sobran, actuales y en diversos campos. Uno de los principales problemas es que la voz experta tiende a presentarse como única, imparcial y objetiva, imponiéndose así como la única que resulta legítimo considerar y la que ofrece la mejor solución. “Expertos dicen que…”, “Científicos de Oxford proponen…” suelen ser expresiones que manifiestan autoridad científica y sugieren que las mayorías no expertas deberían escuchar pasivamente. Theodore Roszak así lo veía en 1970: “...los que gobiernan se justifican porque se remiten a los técnicos, los cuales, a su vez, se justifican porque se remiten a formas científicas de pensamiento. Y más allá de la autoridad de la ciencia ya no hay santo al que encomendarse" (Roszak, p. 22). Sin dudas, la pandemia de coronavirus ha propiciado fuertemente la división entre los que “saben” y los que no.

Frente a ello, es preciso resaltar ciertos elementos. En primer término, es importante enfatizar que los expertos —como todos— hablan desde una determinada posición política o visión del mundo (aunque no la expliciten). Tal es así que muchas veces, aún enfrentados con los mismos datos o evidencias, existen entre ellos controversias, desacuerdos, intereses cruzados u opiniones divergentes. Al inicio de la pandemia, por ejemplo, cada país tuvo diferentes posiciones sobre qué hacer: no todos adoptaron la cuarentena inmediatamente e, incluso entre quienes la adoptaron, lo hicieron con modalidades y en tiempos diferentes. También ocurrió con el uso del tapabocas, de un día para el otro la OMS advirtió su importancia. Del mismo modo, los expertos han debatido acerca de la cantidad de testeos a realizar —masivos o no—, encontrándose discrepancias entre países y sectores que levantan una y otra posición. A su vez, la cantidad de muertos por el virus ha sido motivo de controversia —en Alemania, en Chile, en Ecuador— ya que, sin dudas, los gobiernos buscan legitimarse a través de sus estadísticas.

Por otra parte, cabe considerar que en muchos casos los expertos son financiados por los Estados a quienes aconsejan o bien, en otras ocasiones, por organizaciones no gubernamentales o empresas que responden en última instancia a intereses estratégicos de los Estados a los que están vinculadas. La orientación de estos expertos se ve condicionada a sugerir medidas que el Estado al que aconsejan tenga la capacidad de implementar y reservar para su fuero interno medidas estructurales, aunque estas últimas sean las auténticamente necesarias. En este sentido, el tipo de posición, alternativa o propuesta no son ajenas de las condiciones sociales, económicas, políticas, éticas y epistémicas, desde las cuales intervienen.

En función de lo anterior surgen diversas preguntas: ¿es posible una participación de la voz experta sin apelar a nociones tales como las de objetividad y de verdad certera? ¿Es posible la participación experta sin la subordinación de otras voces? ¿Qué rol ocupa el discurso no experto? Interrogantes centrales para pensar cómo se construyen hoy las políticas públicas, pero también claves para pensar cómo queremos vivir y cómo se determinan los criterios de bienestar individual y colectivo. Una cuestión no lo suficientemente abordada es la importancia que han tenido aquellos actores que, en virtud de su saber práctico, aunque no experto, han aportado a la resolución de problemas que se han visto agudizados en alguna medida por la pandemia. Las acciones autoorganizadas en barrios y villas han sido indispensables para que muchas personas pudieran quedarse en sus casas, organizando la comida y la sanidad. Al mismo tiempo, son quienes ofrecen respuestas concretas y locales frente a las condiciones agravadas de la crisis sanitaria, combatiendo así la incapacidad del Estado frente a problemas estructurales.

*El Grupo de Filosofía de la Biología es un espacio interdisciplinario que analiza, desde la filosofía y la historia, diferentes aspectos de la biología y la práctica científica en general. Está integrado por: Agustín Martínez, Ailín Delvitto, Ana Belén Martínez, Ana Tropea, Cecilia Gárgano, Carolina Ocampo, Christian Francese, Clara Castañares, Constanza Rendón, Daniela del Castillo, Elena Ruiz, Esteban Rodríguez, Federico di Pasquo, Gabriela Klier, Guillermo Folguera, Julián Arriaga, Leonardo Bloise, Lilén Gómez, Martina Villahoz, Matías Lamberti, Nahuel Pallitto, Nicolás José Lavagnino, Paula Blois, Tomás Busan.

Fecha de Publicación: 2020-06-19
Fuente: Agencia CTyS