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OPINIÓN

El coronavirus y una invitación a pensar más allá de lo binario

El Grupo de Filosofía de la Biología de la UBA analiza los discursos sobre la pandemia de COVID-19, y advierte que, tal como se presenta el problema a la sociedad, hay una serie de condiciones, actores y enfoques que quedan, repetidas veces, fuera de discusión.

(Agencia CTyS-UNLaM) – En su ensayo Seis preguntas a propósito del COVID-19, el Grupo de Filosofía de la Biología (FCEN/FFyL-UBA-CONICET)* repasa distintos puntos clave para pensar el escenario económico, social y medioambiental que se impone con la pandemia, desde una perspectiva que escapa al reduccionismo y propone, en cambio, la diversidad de miradas y la complejidad.

En esta primera entrega, el colectivo aborda las formas en que se representa mediática y políticamente la gestión del problema a nivel local, donde el eje del conflicto pasa por qué arista priorizar y de qué manera hacerlo.

La pandemia, ¿entre la salud y la economía?

La pandemia de COVID-19, causada por el coronavirus denominado SARS-CoV2, ha sido, por lo general, caracterizada en función de un juego de oposiciones o tensiones cruzadas que involucran la salud y la economía. Estas tensiones, así como sus modos de valorarlas, han moldeado en gran medida nuestras formas de comprender la problemática. Así, a la par que se ha sostenido que la salud es preferible a la enfermedad y que la economía activa o productiva es preferible a la producción nula, baja o desacelerada, se ha planteado la tensión que opone la salud a la economía, ambas valoradas positivamente.

Ahora bien, más allá de las aparentes obviedades que suponen las valoraciones mencionadas, resulta necesario detenernos a analizar qué nos permite ver y qué nos oculta la dicotomía planteada. Para ello, conviene comenzar reconociendo que el modo en que se configura cualquier problemática sugiere fuertemente sus respuestas o soluciones. Al mismo tiempo la dicotomía permite reconocer los intereses que están en juego.

Concebir el problema como una tensión salud/economía, con las concomitantes posibles soluciones preconfiguradas, es un aspecto compartido por todos los Estados. Si bien se pueden hallar diferencias entre las respuestas que cada uno de ellos ha dado (diferencias que responden a particularidades idiosincráticas, históricas y políticas, entre otras) en ningún caso parecen haber “escapado” a la configuración mencionada. Esta suerte de homogeneidad en la forma de configurar el problema habla de una condición globalizada, y a la vez de una asimetría entre lo global y lo regional.

Cabe preguntarse: ¿no podría cada región configurar el problema de un modo distinto? ¿O será que la pandemia no puede ser entendida de otra manera? Pensando en miradas alternativas, ¿no se podría configurar el problema de la pandemia a partir de tensiones diferentes como, por ejemplo, la tensión ciudad/pueblo? Lo interesante de estas alternativas es que ofrecen categorías de análisis y opciones de acción diferentes. El caso de una mirada centrada en la tensión ciudad/pueblo destacaría, entre otras cosas, que el modo de vida aglomerado en grandes ciudades propicia fuertemente la rápida expansión de cualquier virus. Al respecto, resulta ilustrativo considerar que entre los espacios más afectados por la pandemia de COVID-19 se encuentran grandes ciudades, tales como Milán (Italia), Madrid (España), Nueva York (Estados Unidos), San Pablo (Brasil) o nuestra Buenos Aires.

Configurar el problema de otras maneras habilita no sólo reflexiones distintas acerca de nuestro modo de estar en el territorio, sino también diferentes acciones frente a la pandemia. Esto no significa omitir que la configuración que opone economía y salud no se impone arbitrariamente. Impedir la producción de industrias no esenciales perjudica la acumulación de capital, el alma de este sistema social. Cuando se habla de economía por un lado, se está hablando de un interés sobre esa acumulación. Permitir la producción de industrias no esenciales, dejando que los trabajadores salgan masivamente en forma diaria en ciudades aglomeradas, implica una transmisión acelerada del virus y la imposibilidad de atender a esta población en el sistema de salud (el sistema público en el caso de Argentina). Si esta población es enviada a trabajar y se produce un desastre sanitario, tal como ocurre en otros países, una consecuencia esperable en el futuro es la rebelión social. Esto último también podría perjudicar la acumulación de capital, pero no en forma inmediata y tampoco en forma segura, considerando que quienes lo acumulan cuentan con herramientas represivas. En este sentido la dicotomía planteada puede entenderse como la sombra de una contradicción social más profunda, que atraviesa a todos los Estados del mundo.

*El Grupo de Filosofía de la Biología es un espacio interdisciplinario que analiza, desde la filosofía y la historia, diferentes aspectos de la biología y la práctica científica en general. Está integrado por: Agustín Martínez, Ailín Delvitto, Ana Belén Martínez, Ana Tropea, Cecilia Gárgano, Carolina Ocampo, Christian Francese, Clara Castañares, Constanza Rendón, Daniela del Castillo, Elena Ruiz, Esteban Rodríguez, Federico di Pasquo, Gabriela Klier, Guillermo Folguera, Julián Arriaga, Leonardo Bloise, Lilén Gómez, Martina Villahoz, Matías Lamberti, Nahuel Pallitto, Nicolás José Lavagnino, Paula Blois, Tomás Busan.

Fecha de Publicación: 2020-05-27
Fuente: Agencia CTyS