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UNIVERSIDADES Y TERRITORIO

Investigar con la mirada puesta en la comunidad

La secretaria de Ciencia y Tecnología de la UNLaM, Ana Bidiña, resalta la importancia de la formación de recursos humanos y destaca que la universidad, desde la producción de conocimiento, pueda ofrecer soluciones a las problemáticas del entorno.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Las estadísticas dicen que, actualmente, hay más de 50 mil estudiantes que cursan sus estudios en la Universidad Nacional de La Matanza, con la esperanza de convertirse, algún día, en profesionales de su campo. Pero una comunidad académica tan grande como la UNLaM no se limita solo a las cátedras y los docentes, sino que también se constituye, a partir de sus investigadores e investigadoras, en productora de conocimiento.

Para la magíster Ana Bidiña, secretaria del área de Ciencia y Tecnología de la universidad, el crecimiento del espacio a lo largo de estos años fue exponencial: tanto por la cantidad de proyectos de investigación como por la cantidad de docentes dedicados a investigar.

“Desde la Secretaría trabajamos en tres dimensiones que resumen las tareas de la función -enumera Bidiña-. La gestión de la investigación, que, por medio de distintos instrumentos normativos, propicia la calidad de la investigación; la formación de recursos humanos y la vinculación y transferencia de conocimiento”.

Respecto al primer ítem, Bidiña asegura que un paso importantísimo fue, a partir del apoyo de Rectorado, que los proyectos de la Universidad contaran con subsidios. “Ese aspecto hizo crecer tanto la cantidad de proyectos como de investigadores, ya que todos los gastos que implicaban participar en congresos o jornadas, o la posibilidad de publicar en revistas, eran afrontados por los investigadores, que no siempre podían pagarlos”.

En relación a la formación de recursos humanos, un aspecto esencial es que tanto los investigadores como investigadoras cuenten con posgrados en su currículum. “Tanto a nivel nacional como internacional este dato suma mucho. Cuantos más doctores tenés, por ejemplo, más presupuesto recibe la universidad para investigación, más accesos tenés a determinados proyectos y subsidios, mayores posibilidades de becas para alumnos y graduados”, subraya.

El hecho de que los docentes-investigadores cuenten con formación de posgrado –tanto maestrías como doctorados- también impacta respecto a cómo se posiciona la UNLaM en el Sistema Científico Nacional. “Muchos organismos nacionales e internacionales se ocupan de realizar rankings, en los que la formación de recursos humanos dedicados a la investigación es fundamental, porque determina la calidad del conocimiento que se genera”, amplía Bidiña.

En búsqueda de este objetivo, se vienen otorgando distintos tipos de becas para que los docentes puedan iniciar y terminar sus posgrados, a la vez que existen, también, becas para estudiantes, como las becas UNLaM y las becas CIN, que estimulan la vocación científica.

El tercer aspecto, tan esencial como el anterior, comprende la vinculación y transferencia de conocimiento. “Hay cierta confusión, muchas veces, entre estos dos conceptos. Incluso también se los confunde con la extensión, que, si bien es otro pilar de la universidad, tiene otra responsabilidad respecto de la comunidad - aclara Bidiña-. Cuando hablamos de transferencia, hablamos de transferir el conocimiento generado a pares académicos. Y cuando hablamos de vinculación, hablamos de un intercambio y un diálogo con el otro: no sólo de ofrecer servicios o productos sino de escuchar al entorno y traer esas inquietudes como problema, para producir investigación que brinde soluciones”.

Con todo este escenario de contexto, este año se lanzó la convocatoria 2019 del Programa Vincular UNLaM, con el antecedente de la edición 2018. El programa incentiva la producción de conocimiento específico sobre una determinada situación o problemática del Partido de La Matanza, a partir del relevamiento de datos y estudios de diagnósticos. Los datos relevados contribuirán, en una primera etapa, a la constitución de un banco de datos interno de la Universidad. En la segunda etapa, se avanzará sobre la recomendación de cursos de acción dirigidos a su atención o solución.

Los temas de interés propuestos fueron el Sistema público de Salud; el Sistema público de Educación; el Sistema Judicial; el Empleo formal e informal en el ámbito público y privado; el Sistema de producción industrial del Partido; la Economía Social; las Organizaciones socio-comunitarias; la Pobreza y los programas sociales; la Vivienda y los servicios; el Medio Ambiente y el desarrollo sostenible; y el Transporte Público.

“Queremos que las líneas de investigación y proyectos busquen el vínculo con el afuera y empiecen a trabajar más con la comunidad. No sólo con el partido, sino incluso con la provincia de Buenos Aires y la región. La idea es que, si se desarrolló un producto o un servicio particular a partir de una investigación, ese resultado llegue a la gente”, asegura la secretaria.

La importancia de ser investigador/a

Para Bidiña, a lo largo de todos estos años fue cambiando el concepto de lo que significa ser investigador en la UNLaM. “Tuvimos muchos hechos importantes, como las jornadas interdepartamentales y los foros de docentes investigadores- cuenta la magíster-. La percepción que tenemos es que los investigadores sienten que tienen un espacio propio y que son reconocidos en esa tarea”.

La secretaria de Ciencia y Tecnología agrega, profundizando en esta línea, que el aspecto de sentirse parte y tener su lugar es un rasgo distintivo de la UNLaM respecto a otras universidades o institutos. “Gracias al gran trabajo que se hace desde distintas áreas, como las secretarías de investigación de las distintas unidades académicas los investigadores se sienten apoyados en distintos aspectos, desde poder terminar su carrera de posgrado hasta hacer sus investigaciones en las mejores condiciones”.

A su vez, Bidiña explica que a los investigadores les interesa saber qué hacen los otros científicos, aunque sean de otras disciplinas. “Ahí está la importancia, entre otras cuestiones, de las jornadas o encuentros multidisciplinarios, porque permiten saber qué está haciendo el otro y ver que está trabajando en un área similar o de interés para el propio proyecto. Esto no es más que nuestra identidad UNLaM”, concluye.

Más espacios para investigar

La última novedad en materia edilicia para el área de Ciencia y Tecnología es el inicio de la construcción de un espacio que beneficiará a los 900 investigadores que actualmente se desempeñan en la UNLaM y que les permitirá llevar adelante su tarea con mayor comodidad.

El nuevo sector, de 280 metros cuadrados, se está construyendo sobre la sede del Centro de Estudiantes, donde funcionarán cinco gabinetes y una sala de reuniones con sanitarios, cocina y acceso por ascensor.

La obra implica una inversión cercana a los once millones de pesos que, en su mayoría, proviene de fondos propios de la UNLaM. Otra parte del financiamiento resulta de un proyecto de fortalecimiento derivado de la Secretaría de Políticas Universitarias de la Nación, otorgado por el presupuesto universitario.

Si bien la UNLaM ya cuenta con otros sitios destinados a la ciencia, como es el caso de laboratorios con instrumentos y tecnología específicos, estos nuevos gabinetes posibilitarán que los investigadores de todas las áreas desarrollen sus tareas en un ámbito exclusivo dentro del predio universitario.

“Siempre unimos los esfuerzos con todos los sectores de la Universidad para mejorar la calidad y la cantidad de las construcciones, aplicando la mayor creatividad para tener nuevos espacios o mejorar los existentes”, añadió Adrián Sancci, el secretario administrativo de la UNLaM.

Fecha de Publicación: 2019-12-06
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM