Salud Divulgación 

LUCHA AMBIENTAL

Murió Ana Zabaloy, la maestra rural que luchaba contra los agrotóxicos

Padecía cáncer, una enfermedad que se desencadenó a raíz de su continua exposición a las fumigaciones sobre la escuela en que trabajaba, en San Antonio de Areco. Fue una de las referentes en las luchas contra el uso de estos agroquímicos y dejó constancia de su historia en una carta abierta. "Paren de enfermarnos. Paren de matarnos", concluía el texto.


En regiones como San Antonio de Areco, ir a la escuela o quedarse en casa puede ser altamente peligroso. Ana Zabaloy falleció a causa de una práctica largamente denunciada, pero que al día de hoy sigue permitida e, incluso, avalada por funcionarios políticos: las fumigaciones sobre poblados rurales.

Hace dos meses, el Presidente Mauricio Macri dio una conferencia de prensa en la Sociedad Rural de Gualeguaychú, Entre Ríos, desde donde sostuvo que el fallo judicial que prohibió fumigar en cercanías de las escuelas rurales de dicha provincia era “irresponsable” y que no se basaba en “ningún rigor científico”.

Frente a otro fallo por fumigación, esta vez, en Rosario, el secretario de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, dijo que los concejales de la ciudad "evidentemente no tenían información adecuada" para dictaminar la prohibición del glifosato, un plaguicida que, ya en 2015, había sido declarado como cancerígeno por la Organización Mundial de la Salud (OMS).

Pero Zabaloy y tantas otras víctimas sabían, desde hace tiempo, lo que los venenos como el comercialmente conocido 2,4D hacen en los cuerpos: a la maestra, la exposición le causó, además de una reaparición de cáncer con metástasis, una parestesia facial e insuficiencia respiratoria. Vale la pena reiterarlo: las fumigaciones se dan sobre las escuelas en horario escolar.

"Somos muchas las docentes rurales que padecemos esta misma realidad, las fumigaciones nos atravesaron la vida y en muchos casos se llevaron por delante nuestra salud. Nadie nos los contó, no lo leímos en ningún diario, nos pasó, lo vivimos, como una cotidianidad inevitable”, escribió, hace un tiempo, la maestra en una carta abierta.

En otro fragmento, sentenció: “Somos testigos obligados del costo humano del actual sistema productivo. Vimos a nuestros alumnos sufrir los efectos de las fumigaciones en la salud, así como si la Constitución Nacional y los Derechos del Niño ni la mismísima Ley de Educación Nacional no fueron aplicables a los niños de las zonas rurales ni a sus familias , todos rociados con venenos por aire y tierra".

Durante su larga lucha, Ana Zabaloy articuló con organizaciones ambientalistas, abogados y científicos. Buscó visibilizar una verdad que, aunque se niegue, se encuentra en cientos de investigaciones científicas y en los mismos cuerpos de quienes se exponen a las pulverizaciones y quienes consumen los propios alimentos. Concluyó su carta con una consigna que aun espera respuesta: "Paren de fumigar las escuelas y poblados rurales. Paren de enfermarnos. Paren de matarnos”.

Fecha de Publicación: 2019-06-11
Fuente: Agencia CTyS