Interdisciplinario Divulgación 

CON INVESTIGADORES DE LA UNLAM

TEDxUNLaM: la inspiración hecha discurso

En el segundo evento de charlas TEDx realizado en la Universidad Nacional de La Matanza, seis oradores de distintos campos y saberes compartieron sus historias y visiones de vida para impulsar un cambio de pensamiento.

Agencia CTyS-UNLaM- Economía, educación, tecnología, inclusión, superación e innovación fueron algunos de los ejes que estuvieron presentes en la segunda edición de las charlas TEDxUNLaM, realizadas este sábado en la Universidad Nacional de La Matanza. Como temática general, el evento presentó “nuevas formas de abordar y comprender la realidad, que proponen transformar el presente, con el pasado y el futuro como herramientas que posibilitan esa renovación”.

Al igual que en la primera edición, celebrada en 2017 en esta Casa de Altos Estudios, la jornada contó con oradores de diversos campos sociales y del conocimiento que, con intervenciones de 18 minutos como máximo, compartieron experiencias e ideas innovadoras que sumen valor e inviten a pensar colectivamente. En búsqueda, como propone la organización fundadora, de inspirar y buscar un modo de pensamiento colectivo.

La jornada se realizó a partir del emprendimiento voluntario de un grupo de egresados de diferentes carreras de la Universidad que recibe el apoyo de la Dirección de Graduados y el acompañamiento de otros sectores, como la Secretaría de Extensión y el Instituto de Medios de Comunicación.

Del misterio del ahorro a la ingeniería para el bien social
La encargada de abrir el juego fue Clara Razu, licenciada en Economía y Magíster en Ciencias Sociales, quien relató una experiencia personal de su infancia para indagar acerca de las ventajas y desventajas que supone ahorrar y el fanatismo que la sociedad pareciera tener con el dólar.

“El dólar puede ser muchas cosas, pero es, sobre todo, un chupete- aseguró Razu, que también se desempeña como docente en la UNLaM-. ¿Sabían ustedes que, según estadísticas del Banco Central, cada uno de los argentinos tiene alrededor de 2000 dólares? ¿Y que las ventas de cambio no superan los 100 dólares por persona?”, le preguntó al auditorio.

Para la economista, el ahorro, sea en dólares o en otros pesos, “no es más que postergar el consumo. Porque al gastar, se crea actividad económica, los comerciantes pueden pagar a sus empleados, se repone lo que se vendió, el productor produce más bienes…en definitiva, la persona que gasta se convierte en un promotor del desarrollo local”, concluyó.

Luego fue el turno de Diego Ronsenfeld, ingeniero en Informática de la UNLaM, quien relató como, a partir de su proyecto para su tesis de grado, tuvo una experiencia que lo cambió a él y a sus compañeros de forma positiva.

El puntapié inicial para el equipo fue el caso de Leandro, un joven que quedó con sus capacidades cognitivas y motrices afectadas luego de un accidente. “Tuvo que empezar un tratamiento de neuro-rehabilitación y, como inicio del proceso, decidimos empezar a visitar al instituto al que asistía Leandro. Allí, vimos una situación compleja, tanto para los pacientes como para el personal médico: los primeros hacían ejercicios que resultaban aburridos y tediosos, y los segundos no tenían herramientas para medir el avance de los pacientes”, continuó el ingeniero.

El grupo decidió construir aparatos inalámbricos que representaban colores, letras, números y otras figuras, de forma tal que los pacientes tuvieran una dinámica más lúdica. Así, los pacientes podrían interactuar haciendo ejercicios, mientras que las familias y médicos podrían supervisar el tiempo real que tardaban.

“Lo que nos mueve no es ganar plata ni ganar premios, sino ayudar a aquellos que perdieron la capacidad de leer, de escribir, de moverse”, aseguró Ronsenfeld. La innovación creada por Diego y su equipo se probará en un instituto que trata a más de 150 personas. “Esto no fue casualidad, ni sólo mérito nuestro, sino que sucedió porque contábamos con la oportunidad de estudiar en una universidad pública como esta, con una altísima calidad. Y esta fue una oportunidad de devolver a la sociedad parte de lo que nos había dado”.

Decisiones compartidas y malabares para la vida

La tercera oradora fue Karin Kopitowski, médica especialista en Medicina Familiar y Jefa del Servicio de Medicina Familiar y Comunitaria del Hospital Italiano de Buenos Aires, docente de la UNLaM.

En su charla, Kopitowski habló sobre la importancia de la toma de decisiones compartidas, al cuestionar frases tan comunes de los médicos como “usted tiene que hacer esto” o “usted debe tomar esto”.

“Nunca hay que olvidar que siempre hay dos expertos: el médico, que es el que tiene los conocimientos para poder tratar y poder curarse, y el paciente, que es el experto en su cuerpo, en cuanto a cómo sentirse y en elegir lo que mejor crea conveniente para él”, aseguró la médica.

“Los médicos continúan teniendo una concepción paternalista y hacen una construcción infantil de la persona- alertó Kopitowski-. Una toma de decisiones compartidas no implica dejarlo solo al paciente, ni tampoco un consentimiento informado, sino hablar de opciones, de ventajas y desventajas y de posibles efectos adversos, para que el paciente pueda elegir lo que él o ella consideren mejor para su cuerpo”.

Para la profesional, “el cambio conceptual está en nosotros, como ciudadanos y como pacientes. Y, como pacientes, tenemos derecho a recibir información e incluso negarnos al tratamiento, sin que esto derive en una disminución de la calidad de la atención”, cerró.

A continuación, subió al escenario Franco Ortiz, quien compartió su experiencia de vida: desde trabajar de niño junto a su padre, en tareas de albañilería, a recorrer el mundo con el circo.

“En mi infancia, el día a día era una carga para nosotros, porque sobrevivíamos en el día a día, al barrio y a la policía- describió Franco-. De aquella época solo tengo cuatro amigos: dos están en la cárcel, uno es músico y otro es profesor”.

Su vida tuvo un punto de inflexión cuando lo invitaron a un taller de circo. “Empecé con malabares, luego con acrobacias y técnicas áreas. Luego de mucho esfuerzo y sacrificio logré pasar a la formación avanzada, pero para eso tuve que entender que aprender una técnica implica intentar muchas veces, sin rendirse por los fracasos”, detalló el joven.

Gracias a sus destrezas y talento para el circo, pudo conocer lugares como Brasil, Chile, Bélgica, Holanda, Inglaterra y España. “El circo me mostró un mundo diferente, me enseñó a confiar en mí mismo. Y hoy, como docente en diversas ONGs, a través de técnicas de circo social, intento que la sociedad tome conciencia de la importancia del deporte y la cultura. No se trata sólo de ayudas inmediatas para las clases más necesitadas, sino estructuras a corto, mediano y largo plazo”, aseguró.

Aquí y ahora, para innovar
El último tramo del evento tuvo la ponencia de Esteban Tries, veterano de Malvinas, quien relató, en una muy emotiva y sentida historia, cómo pasó de sus sueños adolescentes de convertirse en Ricardo Bochini y su deseo de convertirse en ingeniero electrónico a los horrores de la guerra, teniendo apenas 18 años.

“Siempre escuchaba a los adultos decir la frase ‘haré esto el día que pase tal cosa”. Yo quería ser ingeniero, en la UTN. Pero un mes después de empezar a cursar, estaba metido en una trinchera, mojado, con frío, con miedo, sin comida. Y allí ya no había futuro, ni “el día qué pase tal cosa”. Sólo teníamos el presente”.

El cierre estuvo a cargo de Martina Rua, periodista de Tecnología, quien compartió su experiencia como comunicadora para contar de qué se trata la innovación.

“Tuve oportunidad de contar muchas historias de tecnología e innovación, desde los ensambles en Tierra del Fuego de aparatos tecnológicos hasta crónicas en la NASA o Google, pasando por una operación con tecnología de punta en Misiones o personas con Asperger que son rocks stars en sus empresas por su gran capacidad e inventiva”, aseguró Martina.

Para la periodista, una de las claves de las personas que innovan y que ayudan a la comunidad está en la perseverancia, “grandes errores para grandes innovaciones: animarse, salir, avanzar y creer que se puede”. También destacó la capacidad de resiliencia, de “seguir adelante, más allá de los contextos, del miedo, del dolor”, y de tener en claro qué es lo que hacen y cuáles son sus propósitos. “Innovar también es mirar las cosas de todos los días con una mirada nueva”, concluyó.

Fecha de Publicación: 2019-06-04
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM