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#VentilarFunciona, la campaña de una investigadora de CONICET para prevenir contagios de Covid-19

La Bióloga Natalia Rubinstein emprendió una cruzada para generar consciencia sobre la importancia de la ventilación cruzada y constante en espacios cerrados.


De cara a la vuelta a los colegios, y con la pandemia de Covid-19 todavía sin dar tregua, reforzar las medidas de cuidado resulta clave para prevenir una nueva ola de contagios. Al hábito del lavado de manos, el uso del barbijo y la distancia social, la investigadora Laboratorio de Mecanismos Moleculares de la Metástasis Instituto de Biociencias, Biotecnología y Biología Traslacional (iB3-UBA-CONICET), Natalia Rubinstein, recomienda, a través del hashtag #VentilarFunciona, reforzar el recambio del aire en espacios cerrados a través de una ventilación “cruzada y constante”.

“El coronavirus se transmite también por partículas en el aire, pequeñas gotitas de saliva en forma de aerosoles. Aunque usemos barbijo y distancia social, estas gotitas pueden llegar hasta nosotros y contagiarnos. Una forma de reducir ese riesgo en lugares cerrados es mantener una buena ventilación”, explica la experta en diálogo con Radio Universidad.

Para lograr que el aire circule de la mejor manera, Rubinstein aconseja dejar abiertas dos puertas o ventanas que estén enfrentadas y, de ser posible, en diagonal. De esa manera, el aire nuevo entra por un lado, se lleva los aerosoles suspendidos en el espacio y los expulsa por la otra apertura hacia el exterior.

La experta también señala que la medición de dióxido de carbono (CO2) en el ambiente puede ser muy útil para regular el tiempo y la forma en que se ventila un entorno cerrado: “El dióxido de carbono al aire libre ronda las 400 ppm (partes por millón). Si nosotros lo medimos en el interior, el valor límite es de 800 partes por millón, es decir que, si nos pasamos de ese nivel, debemos ventilar”.

Rubinstein hizo una profunda campaña en Pehuajó, su ciudad natal, para incorporar estas prácticas de cuidado en hogares e instituciones públicas. Con su medidor de CO2, donado por el investigador de la Universidad de Colorado, Estados Unidos, José Luis Jiménez, ayudó a ajustar las condiciones de distintos ambientes de trabajo para que ingresen las corrientes de aire y baje, así, cualquier posible carga viral en el aire.

Ahora, la investigadora sumó el apoyo del municipio bonaerense y de la Escuela Secundaria Técnica de Pehuajó que fabricará medidores de CO2 a partir de tutoriales subidos a las páginas web de @aireamos y del actual secretario de Planeamiento y Evaluación Institucional de la Universidad Nacional de Hurlingham (UNAHUR), Jorge Aliaga.

“La ventilación –continúa la investigadora- depende del espacio físico que estamos ocupando, la cantidad de personas concentradas en ese espacio y la actividad que estén realizando. Medir la cantidad de dióxido de carbono nos aporta un valor de referencia. Cuantas más personas haya, más dióxido de carbono se va a acumular”.

Por último, Rubinstein exhorta a mantener las medidas de cuidado ya aprendidas, como el lavado de manos frecuente, el uso de barbijo y la distancia social que, junto a la correcta ventilación, pueden hacer la diferencia en los meses de pandemia que todavía quedan por delante.

Fecha de Publicación: 2021-02-09
Fuente: radio universidad