Humanidades Divulgación 

GRUPO DIRIGIDO POR LA ASOCIACIÓN KODÁLY ARGENTINA

Música que quita el encierro

Internos del penal 47 de San Martín, docentes e integrantes de “ElCordal Ensamble”, dirigidos por la Lic. Carolina Wagner, presentaron juntos la Orquesta “Tríada Ensamble” un proyecto en el que los presos pudieron aprender a tocar instrumentos con una enseñanza no tradicional y transformar, así, tanto su autoestima como el clima en el penal.

(Agencia CTyS-UNLaM) – Los invitados esperan el espectáculo. La vibración de los violines, violas y chelos comienza a llenar el aire, y también lo hacen las voces del coro, formando una melodía por todos conocida: suena Oda a la alegría, de la Novena Sinfonía de Beethoven, y la emoción inunda a los presentes. Pareciera que, por un momento, la libertad es posible incluso en el encierro.

Se trata de la Orquesta “Tríada Ensamble” del penal 47 de San Martín, un grupo conformado por internos que lograron, al cabo de ocho meses, interpretar distintas canciones populares, folclóricas y del género clásico, en compañía de la Orquesta Cordal Ensamble. 

Desde abril de 2018, los docentes Eugenia Romero, Sergio Bertagni, Carolina Wagner y Gustavo Nuñez dan clases de lenguaje musical y de distintos instrumentos de cuerdas en el penal de la cárcel bonaerense. Con la premisa de que la música es un derecho, los músicos llevaron un método novedoso de enseñanza que permitió que, en poco tiempo, el 80 por ciento de los internos participantes ya sean capaces de leer y entonar partituras.

Se trata del sistema Colourstrings de enseñanza instrumental, un método creado por el músico húngaro Csaba Szilvay, que se basa en la interacción entre la técnica instrumental, la audición musical, la comprensión mediante la teoría musical y las emociones. A su vez, este sistema se ampara en la Concepción Kodály, que nuclea las ideas pedagógicas de Zoltán Kodály, músico también de origen húngaro que buscó, apelando fundamentalmente a la voz, enseñar la música de la misma manera en que se la ha creado.

“La Concepción Kodaly -precisa Nuñez- implica aprender todo junto, al mismo tiempo, como aprendemos a hablar. El derecho a poder leer música y compartirla con otros a partir de la lectura tiene que ser para todos por igual, no tiene que haber analfabetismo musical, porque en la práctica vemos cómo la música tiene la capacidad de unir a las personas, de devolverles integridad”.

Por su parte, Wagner señala que la construcción de este tipo de conocimiento parte de lo conocido –como un Arrorró mi niño o el feliz cumpleaños- a piezas más complejas. Desde esa base, desde esa “lengua materna musical” al alcance de todos, se puede conocer cuánto duran los sonidos, qué altura tienen, y todo ello con un uso importante de lo gestual.

Es así que al cabo de pocos meses, los 14 hombres y 7 mujeres que participaron de la formación musical lograron interpretar un nutrido repertorio de canciones populares, tanto vocal como instrumentalmente, habiendo partido de cero.

El impacto de esta iniciativa, impulsada por el juez Alejandro David, tuvo lugar no solo en los alumnos de la clase. “Las autoridades nos señalaron que cada uno de los que asiste tiene otra actitud anímica, y esto repercute en los compañeros del penal. Los que vienen a estudiar música, generan un clima diferente con los otros. Con esto, empezamos a pensar en la idea de que los guardias también puedan participar”, relata Wagner.

En esa línea, Nuñez cuenta que, al momento de la presentación, fueron muchos los internos que agradecieron la oportunidad de aprender algo nuevo, y que este conocimiento abrió caminos que podrían tener continuidad por fuera de la cárcel.

“Para nosotros, lo más impactante fue el llanto de emoción de los familiares y los abrazos que nos agradecían que estas personas comenzaran a revisar sus objetivos de vida. Gente que no sabía ni tocar un instrumento, estaba tocando –y cantando- una parte de la novena sinfonía”, completa el músico.

Tanto Wagner como Nuñez proyectan la continuación del tramo de formación para los próximos años, y esperan que esta iniciativa se difunda en otros espacios, como la Facultad de Derecho. Por lo pronto, el proyecto podría llegar hasta Hungría, cuna de este movimiento pedagógico, de la mano del embajador húngaro, Doctor Csaba Gelényi.

Fecha de Publicación: 2019-01-17
Fuente: Agencia CTyS