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PRODUCTORES NACIONALES

La miel del AMBA, un producto de exportación

El 75 por ciento de la miel del país es producido en la provincia de Buenos Aires. De la mano del INTA, los apicultores mejoran la calidad de sus productos e incrementan sus ingresos, a la vez que favorecen la biodiversidad de la región.


mportantes producciones de alimentos, tales como la horticultura y la apicultura, se concentran en el Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA). Junto a los trabajadores del INTA, que brinda un acompañamiento técnico, los apicultores pueden agregar valor a sus productos e incrementar sus ingresos mientras, sin darse cuenta, favorecen la polinización y, por ende, mejoran la biodiversidad de la zona.

Destacada entre los primeros tres países en el podio de los productores de miel a escala mundial, Argentina recibe una gran demanda de miel a granel. Por su excelente calidad, este producto es muy buscado en el exterior, por lo que el 90 por ciento de la producción nacional se exporta.

“Trabajamos mucho con los apicultores para que logren, cada día, un producto de mayor calidad; esto lo hacemos mediante acompañamiento técnico”, aporta Gustavo Tito, director del INTA AMBA, quien, además, especificó que, en la provincia de Buenos Aires, se produce el 75 por ciento de la miel del país.

Por su parte, Alejandro Taladriz, técnico apícola del INTA Avellaneda, explicó que, “debido a la densidad poblacional del Área Metropolitana de Buenos Aires (AMBA), es necesario tomar una serie de recaudos para un manejo adecuado y no generar conflictos entre el sector productivo y los vecinos”.

Entre las recomendaciones de manejo urbano, Taladriz hizo hincapié en “contar con abejas de una mansedumbre demostrada, trabajar en determinadas horas, tener agua potable siempre disponible -para que las abejas no la busquen en viviendas cercanas-, poner barreras físicas para limitar su vuelo y tener un número controlado de colmenas”.

Para Tito, uno de los desafíos del INTA AMBA es otorgarle a la miel valor agregado teniendo en cuenta que, en el país, se estima un consumo de 250 gramos por argentino al año. A su vez, desde la experimental impulsan capacitaciones a fin de formar a los apicultores en la elaboración de diferentes cosméticos como gel base, jabón de miel y coco, crema base y otros con propóleos. Estos productos generan ganancias hasta un 70 por ciento más que con la venta de un frasco de un kilogramo de miel.

De acuerdo a los especialistas, la apicultura no solo es un sector productivo, sino, también, un importante pilar de la biodiversidad ya que, mediante los servicios de polinización, colabora al equilibrio de los ambientes y a los procesos de desarrollo local que permite incrementar la cantidad y la calidad en las producciones hortícolas y frutícolas, además de ser un indicativo de un ambiente saludable.

Fuente: INTA

Fecha de Publicación: 2018-11-16
Fuente: INTA