Humanidades Entrevista 

LA FIGURA DEL ACADÉMICO ITALIANO

Gramsci: apuntes marxistas desde la cárcel

Este año se cumple el 80° aniversario de la muerte del pensador e intelectual italiano. La doctora en Filosofía Patricia Dip indaga y profundiza sobre su formación académica , su obra escrita desde prisión y el impacto del concepto de "hegemonía" en los estudios culturales posteriores.

Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS-UNLaM)- Antonio Gramsci escribe. Encarcelado por el partido fascista que dirigía Benito Mussolini y víctima de enfermedades y malos tratos, acaso lo único que puede hacer es escribir. Volcar, desde su solitario encierro, su pensamiento marxista en anotaciones y reflexiones. Ese rejunte de papeles, que pasará a la inmortalidad como sus Cuadernos de la Cárcel, se convertirá en una obra indispensable para investigadores e intelectuales en todo el mundo.

Antes de ese período en la cárcel y una temprana muerte a los 46 años –cuyo 80° aniversario se cumplió esta semana-, Gramsci tuvo una intensa actividad política, militante y hasta periodística. Sin dejar de lado, claro, su legado teórico. “Hoy ya no es posible pensar lo político sin hacer referencia a él”, asegura Patricia Dip, doctora en Filosofía y especializada en su obra. En diálogo con la Agencia CTyS-UNLaM, la investigadora del CONICET analiza la figura de uno de los pensadores más importantes del siglo XX.

Hay una faceta tal vez menos conocida y es la del Gramsci periodista. ¿Qué caracteriza a esta etapa y cómo se relaciona con su posterior legado académico?

Desde muy temprano, Gramsci se preocupa por la situación de Italia en particular y por los acontecimientos que sacuden a Europa a principios del siglo XX. Esta preocupación se ve plasmada en diversos artículos periodísticos publicados en la prensa socialista, donde se tratan temas de actualidad y se debaten ideas en torno a problemas acuciantes como la Primera Guerra Mundial, la Revolución Rusa, el rol del presidente estadounidense Thomas Woodrow Wilson en la Sociedad de las Naciones, la relación entre los socialistas y los católicos, el proteccionismo y el dumping.

En el período 1914-1918, los problemas planteados son analizados desde una perspectiva crítica tendiente a mostrar la necesidad de que el Partido Socialista Italiano (PSI) se constituya en un órgano de reforma intelectual y moral que permita consolidar una transformación cultural tendiente a representar los intereses políticos del proletariado. Más tarde, cuando se produzca un quiebre al interior del PSI y se conforme el Partido Comunista Italiano (PCI) se analizarán las razones por las cuales el Partido Socialista no logró llevar a cabo sus objetivos y se prestará especial atención a la organización obrera en los consejos de fábrica. Cuando finalmente Gramsci termine prisionero del régimen fascista, en 1926, se iniciará una etapa en la que las cuestiones ya discutidas evolucionarán teóricamente en el marco de la comprensión del marxismo en términos de “filosofía de la praxis”, concepto articulador de los Cuadernos de la cárcel. La filosofía de la praxis busca incorporar al sentido común a la política de manera crítica y es un intento de superar el carácter elitista de la filosofía moderna, por un lado, y de disputarle al catolicismo la hegemonía, por el otro.

¿Cuáles fueron los autores y teorías que influyeron en la formación de Gramsci?

Gramsci realiza sus estudios universitarios en Turín, que se convertirá en la ciudad clave del movimiento obrero y socialista. En sus años de juventud frecuenta a profesores de orientación liberal como Luigi Einaudi, Franceso Ruffini y Giole Solari. Salvemini llama muy pronto la atención del estudiante sardo, debido a su preocupación por el movimiento proletario. Otra influencia importante es la del historicismo de Benedetto Croce, del que hereda muchas preocupaciones manifiestas más tarde en los Cuadernos de la cárcel, tales como la guerra, la cuestión meridional y el rol de los intelectuales, aunque en una dirección distinta a la que le otorga el autor napolitano a estas cuestiones. El neoidealismo de Croce y Gentile forma parte del legado cultural al que Gramsci se enfrentará en el período carcelario.

Habría que mencionar además que, aunque los católicos italianos han introducido de la mano de Del Noce un debate en torno a los orígenes teóricos de la filosofía de la praxis, afirmando que el concepto de praxis que Gramsci tiene in mente se relaciona con el idealismo de Fichte a través del actualismo de Gentile, tiendo a pensar que éste es un ejercicio de apropiación no justificado. En este punto, no tengo dudas de que la filosofía de la praxis tiene como principal referente a Antonio Labriola. Sus indicaciones en torno a la necesidad de pensar el marxismo como una filosofía autónoma fueron tomadas en cuenta por Gramsci en los Cuadernos de la cárcel, cuando define a la filosofía de la praxis como momento culminante de la cultura moderna, que logra efectivamente realizar la unidad hegeliana entre pensamiento y realidad y hereda el núcleo histórico de la dialéctica porque se comprende a sí misma como histórica.

¿Cuánto se ha tenido en cuenta, a la hora de analizar su legado, el hecho de que parte de su obra fue escrita desde la cárcel?

El hecho de que parte de la obra de Gramsci haya sido escrita en la cárcel fue muy significativo en lo que respecta a la recepción de la misma. De hecho, uno de los primeros acercamientos a su producción en nuestro país estuvo signado por la imagen del mártir del fascismo. Paulatinamente, se fue prestando mayor atención a los problemas que Gramsci fue discutiendo con el objeto de renovar el marxismo, lo que posibilitó comprender su estatura no solo moral sino también teórica. Por otra parte, con la publicación de la edición crítica realizada por Gerratana en 1975, se evidenciaron las dificultades hermenéuticas propias de un trabajo fragmentario producido en condiciones de encierro y enfermedad. Afortunadamente, estos condicionamientos no impidieron que el pensamiento de Gramsci influyera profundamente en la historia de las ideas contemporáneas, especialmente debido a su carácter de obra abierta.

Son muchos los autores que han retomado e interpretado su concepto de hegemonía ¿Cuál diría que ha sido la importancia y la influencia de este concepto en el campo de las Ciencias Sociales?

La influencia del concepto de hegemonía ha sido central en las ciencias sociales y políticas y generado un inconcluso debate en varias direcciones. Tanto el marxismo francés de la mano de Louis Althusser como el inglés a través de Perry Anderson, se enriquecieron debido a la discusión con Gramsci. Por otra parte, hay que señalar también su influencia en autores que tomaron este concepto con el objetivo de discutir sus propias teorías, como es el caso de Ernesto Laclau. Creo que el impacto que este concepto en especial ha provocado fue tan significativo que hoy ya no es posible pensar lo político sin hacer referencia a él.

¿Qué lugar ocupa hoy en día el pensamiento y la obra de Gramsci en los estudios culturales argentinos y en los análisis de la figura del intelectual en Argentina?

El problema de los intelectuales y su relación con la cultura es ineludible después de Gramsci. Es cierto que en la Argentina se han desarrollado críticas al multiculturalismo que condujeron a la profundización de los estudios “interculturales”, pero ello no impide que se apele al legado del escritor sardo. En el área de la filosofía, por otra parte, se ha advertido, gracias a Fabio Frosini, la necesidad de pensar la obra de Gramsci desde el punto de vista de las relaciones entre la ética, la política y la antropología filosófica, a partir de la crítica a la noción moderna de individuo, haciendo hincapié en el concepto de transindividualidad. Por otra parte, la idea de intelectual colectivo ha permitido poner en cuestión la imagen del académico desentendido de las relaciones y exigencias que la sociedad civil implican para su trabajo, posibilitando el desarrollo de jóvenes investigadores conscientes de su rol social como intelectuales.

Fecha de Publicación: 2017-04-28
Fuente: Agencia CTyS-UNLaM