JOSÉ BERGÚA AMORES

"En la democracia se ha apelado al pueblo, pero la dirigencia no ha dejado de traicionarlo"

El académico español analiza las complejas relaciones entre el sector gobernante y sus representados, y los modos en que distintos grupos de autoorganización tomaron protagonismo ante las crisis. Además, pone bajo la lupa el papel histórico de las revoluciones y de los medios de comunicación.


Nicolás Camargo Lescano (Agencia CTyS)- Cuna de la civilización occidental, la Grecia antigua dejó numerosos legados: la filosofía, los Juegos Olímpicos, grandes aportes en el arte y, por sobre todo, el primer esbozo de la democracia.

Pero no faltaron ocasiones, y la historia puede brindar varios ejemplos de ello, en que la clase gobernante o kratos traicionó a sus representados y jugó en contra de sus intereses. La respuesta ensayada por el pueblo se materializó en los procesos demopoiéticos, “distintos de los democráticos pues en este caso el demos se libera del kratos”, explica el doctor en Sociología José Bergúa, de la Universidad de Zaragoza, España.

Así, los indignados de España o de Wall Street son ejemplos de grupos de autoorganización que emergieron ante la crisis de gestión de los gobiernos. En diálogo con la Agencia CTyS, el académico español analiza las (des)ilusiones sobre la democracia y el rol de los medios y las nuevas tecnologías a la hora de representar al pueblo y a la clase dirigente.

Usted habla de una crisis en la democracia representativa. ¿Cuáles son los factores políticos y económicos que han llevado a esta crisis?

Yo hablo particularmente de la crisis europea, que llega en el 2008 y en la cual se toman decisiones acerca del rumbo que debe tomar la economía. En estas instancias internacionales, los partidos políticos toman decisiones incluso en contra de lo que claramente aparece en sus programas electorales y por los cuales habían sido elegidos para gobernar. Independientemente si sean gobiernos de izquierdas, derechas, etc.

Es decir, la contradicción entre el decir y el hacer…

Sí, podría ponerse en esos términos. Si se toma nota de esta crisis y luego se ve la historia de las democracias europeas, se puede observar un proceso en el que permanentemente se apela al pueblo, al demos, pero permanentemente la dirigencia política, el kratos, no cesa de traicionarlo. Esto se ve desde los mismos orígenes de la Revolución Francesa y es lo que ha motivado que haya distintos intentos, en distintos momentos históricos, de cambiarlo, de instalar revoluciones, de que aparecieran ideologías políticas nuevas.

¿Es común que haya cierto desencantamiento con respecto a la democracia una vez que ésta se establece como modo de gobierno?

Todas las democracias nuevas de Europa, de mediados de los ‘70, acabaron teniendo procesos de desencanto pocos años después de aprobada la primera constitución. En el caso de las democracias que se incorporaron viniendo de una transición de los países comunistas del Este podemos ver lo mismo. Y este desencanto se puede ver, incluso, en la Revolución Francesa. Es el desencanto del demos con respecto a lo que la democracia promete, que es en la teoría un gobierno desde y para el pueblo. La propia lógica del kratos no puede hacer otra cosa que traicionar al demos, siempre y en todo lugar. En distintos países, manifestado de distintas maneras, se han podido observar ejemplos de emergencia del pueblo, como el caso de los indignados de España.

Usted habla también de los procesos demopoiéticos, y explica que no son democráticos porque se han liberado, justamente, del kratos. ¿Ha habido antecedentes de este fenómeno?

Ha pasado siempre y siempre pasa: las insurrecciones, las resistencias, las clandestinidades, todo lo que tiene que ver con actividades de carácter demopoiético han existido siempre. En más de una ocasión han dado incluso a revoluciones. Pero todas las revoluciones han fracasado, no conozco ninguna que  haya tenido éxito: la norteamericana, la francesa, la cubana. Todas han fracasado. ¿Por qué? Porque esas revoluciones se han institucionalizado y creado un kratos, lo que muchas veces generó el alejamiento e incluso, en algunos casos, la aniquilación del demos, como la Revolución Rusa y el gobierno de Stalin. Sucede siempre en la historia. En las situaciones estables, los procesos de autoorganización ocurren de un modo anodino, prácticamente invisibles. En cambio, cuando entra en crisis el kratos y su capacidad de gestión, los procesos de autoorganización emergen y toman protagonismo.

¿Cuánto tuvieron que ver en ese sentido los medios de comunicación tradicionales y los medios digitales en la conformación de esos procesos?

Los medios de comunicación tradicionales están alineados con el kratos, en cualquiera de sus variantes, ya sea izquierda o derecha. En el caso de los indignados han utilizado muy bien las redes sociales. Este buen funcionamiento de la comunicación al margen de los grandes medios se ha visto muy bien en el Movimiento 5 Estrellas, de Italia. No tuvo ayuda institucional de ninguna clase, no ofrecieron entrevistas a los medios de comunicación, difundieron todo por Internet y se aprovecharon de las redes sociales.

José Bergúa Amores es Doctor en Sociología por la Universidad Complutense de Madrid. Es docente de la Facultad de Economía de la Universidad de Zaragoza y presidente de la Asociación Aragonesa de Sociología. Ha publicado Patologías de la modernidad (2005), Lo social instituyente. Materiales para una sociología no clásica (2007), Sociología de la política (2009) y Érase la sociedad moderna (2012), entre otros títulos.

Fecha de Publicación: 2014-12-19
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