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A 200 AÑOS DEL GRITO SAGRADO

El himno tribunero

Con la instalación de reglamentos y normativas, los deportes han pasado a ocupar un lugar que, antes, ocupaba la guerra. En este sentido, Buch remarca que “el deporte, hoy, es en cierto modo, una sublimación o una ficcionalización de un enfrentamiento guerrero”. Y es en este punto que los himnos entran a jugar el rol de identificación: “El momento de los himnos es como el test de que la contienda es ficcional en el sentido de aludir a una tradición guerrera particular que es la caballeresca”, completa el investigador.


Por su parte, Graciela Musri detalla que “el canto del Himno en competencias internacionales despierta una identificación inmediata con la nacionalidad, la afectividad aflora a la superficie unida a la competitividad. Son circunstancias extraordinariamente propicias para la internalización de una música identitaria”.

Lo cierto, es que la incorporación de los himnos en los partidos internacionales de fútbol es un hecho desde hace tiempo: “Comenzó hacia la década de 1930, justamente con una intensificación de los nacionalismos”, señala Musri.

No lejos de las polémicas por los abucheos o los errores al poner el himno de un país u otro, otra polémica se ha levantado en Argentina, la que despertó el hecho de que algunos jugadores no cantan el Himno: “No tiene sentido reprochar si uno no canta el himno”, sostiene Buch y concluye: “En un espacio democrático, hay que reivindicar el derecho a no cantar el himno. Esa es la diferencia con los militares, con aquellos, todo es obligación, con la democracia, respeto”.

Fecha de Publicación: 2013-05-10
Fuente: Agencia CTyS